Seleccionar página
Más allá de Pinterest: cómo encontrar el estilo de boda que realmente os representa

Si estáis empezando a organizar vuestra boda, probablemente ya tenéis una carpeta llena de imágenes. Una ceremonia que os encanta. Un ramo que guardaríais para siempre. Una mesa preciosa. Una finca. Un seating plan. Un vestido. Un tipo de flores. Una iluminación que habéis visto en Instagram y que os parece espectacular. Y, sin embargo, cuando alguien os pregunta «¿qué estilo queréis para vuestra boda?», quizá no sabéis muy bien qué responder.

No os preocupéis. Es mucho más habitual de lo que parece.

Hoy tenemos acceso a una cantidad enorme de inspiración y eso tiene una parte maravillosa: podemos descubrir posibilidades que antes ni siquiera imaginábamos. Pero también tiene un pequeño inconveniente. Podemos acabar teniendo muchas ideas y muy poca identidad.

Fuente. Fotos Pinterest

Tener inspiración no significa tener un estilo

Guardar imágenes es fácil. Lo difícil es descubrir qué tienen en común todas esas imágenes y, sobre todo, cuáles de ellas tienen realmente sentido para vosotros. Quizá guardáis una boda de estilo mediterráneo, otra mucho más clásica, una mesa minimalista y una ceremonia llena de flores.

Todas os gustan. Pero, juntas, no necesariamente cuentan una historia coherente.

Por eso, antes de preguntaros qué colores queréis, qué flores os gustan o qué tendencia está de moda, hay una pregunta mucho más importante:

¿Cómo queréis que se sienta vuestra boda? Porque el estilo de una boda no empieza en una paleta de color. Empieza en una sensación.

 

Antes de elegir, pensad en vosotros

Hay parejas que quieren una celebración elegante y serena. Otras imaginan una boda divertida, llena de movimiento y momentos inesperados. Hay quienes buscan una celebración íntima, cálida y muy cercana. Y quienes disfrutan de una puesta en escena más espectacular. Ninguna opción es mejor que otra. Lo importante es que la boda tenga sentido para vosotros.

Para empezar a descubrirlo, podéis haceros tres preguntas:

  1. ¿Cómo somos cuando estamos juntos?
  • ¿Sois tranquilos o disfrutáis siendo el centro de atención?
  • ¿Os gusta lo clásico o preferís lo diferente?
  • ¿Sois de cuidar los pequeños detalles o de vivir más espontáneamente?

Vuestra boda debería tener algo de esa forma de ser.

  1. ¿Qué queremos que recuerden nuestros invitados?

No penséis solamente en qué queréis que vean. Pensad en qué queréis que sientan.

  • ¿Queréis que recuerden una cena maravillosa?
  • ¿La sensación de haber vivido una fiesta increíble?
  • ¿Una ceremonia especialmente emotiva?
  • ¿Una decoración que les sorprendió?
  • ¿La cercanía y el ambiente que se respiró durante todo el día?

Esa respuesta puede convertirse en el punto de partida de muchas decisiones.

  1. ¿Qué cosas forman parte de nuestra historia?
  • Un viaje.
  • Una ciudad.
  • Una canción.
  • Una afición.
  • Una casa.
  • Una forma de celebrar.
  • Un lugar especial.

Incluso algo aparentemente insignificante puede convertirse en el hilo conductor de una boda cuando se interpreta de una manera sutil.

Personalizar no significa llenar la boda de referencias a vuestra historia. Significa saber elegir cuáles merecen formar parte de ella.

Del tablero de Pinterest a una idea con sentido

Aquí es donde muchas parejas se bloquean. Tienen muchas imágenes que les gustan, pero no saben cómo unirlas. Y es normal.

Una fotografía puede inspirarnos por sus flores, otra por la iluminación y otra por la composición de la mesa. No significa que tengamos que reproducir ninguna de ellas.

La inspiración funciona mejor cuando la utilizamos para descubrir qué nos atrae, no para copiar lo que vemos.

Quizá descubrís que siempre elegís espacios luminosos, materiales naturales y flores poco estructuradas. O que todas las imágenes que guardáis tienen una estética elegante, pero nada excesivamente formal. O que os atraen los ambientes cálidos, las mesas largas y la iluminación tenue.

Ahí empieza a aparecer vuestro estilo. No en una fotografía concreta, sino en el patrón que se repite entre todas ellas.

Fuente. Moodboard Pinterest

El estilo de una boda está en mucho más que en los colores

Cuando hablamos de diseño de bodas, es fácil pensar únicamente en colores y flores. Pero una boda tiene muchas más capas.

  • El espacio.
  • La iluminación.
  • El mobiliario.
  • Las texturas.
  • La papelería.
  • La música.
  • La forma de recibir a los invitados.
  • La distribución de las mesas.
  • La ceremonia.
  • El ritmo de la celebración.
  • Incluso la manera en la que se suceden los diferentes momentos del día.

Todo comunica. Por eso, una boda puede tener una paleta de colores preciosa y, aun así, no sentirse verdaderamente personal.

El diseño no consiste en elegir elementos bonitos. Consiste en conseguir que todos ellos tengan sentido juntos.

 

Una boda bonita no siempre es una boda con identidad

Esta diferencia es importante. Podéis conseguir una boda preciosa siguiendo una tendencia, utilizando una decoración espectacular o reproduciendo una composición que habéis visto en una revista. Pero cuando cada elemento se ha elegido simplemente porque «queda bonito», el resultado puede terminar pareciéndose a muchas otras bodas.

Una boda con identidad funciona de otra manera. Hay una intención detrás de las decisiones. Y eso no significa que todo tenga que ser extravagante o diferente. De hecho, muchas veces ocurre justo lo contrario.

La personalidad puede estar en pequeños detalles que casi pasan desapercibidos.

  • Una determinada manera de iluminar el espacio.
  • Una mesa pensada para favorecer la conversación.
  • Un material elegido por lo que transmite.
  • Una canción en el momento adecuado.
  • Una ceremonia diseñada para que realmente os represente.
  • Un detalle que vuestros invitados reconocen inmediatamente como algo muy vuestro.

 

No necesitáis decidirlo todo desde el principio

Otra de las cosas que suelo recomendar a las parejas es que no intenten resolver toda la boda de una vez.

Primero hay que encontrar una dirección. Después vendrán los colores, los materiales, las flores, el mobiliario, la papelería y todos los demás elementos. Cuando existe una idea clara, elegir resulta mucho más sencillo. Y también es más fácil decir que no. Porque organizar una boda implica tomar muchísimas decisiones y, si no existe un criterio común, es muy fácil terminar acumulando ideas.

En cambio, cuando sabéis qué queréis transmitir, cada elección puede responder a una pregunta muy sencilla:

¿Esto encaja con la boda que queremos crear?

Si la respuesta es sí, adelante. Si no, aunque sea precioso, probablemente no lo necesitáis.

Diseñar una boda también es saber qué dejar fuera

Quizá esta sea una de las partes más difíciles. Estamos acostumbrados a pensar que una boda especial tiene que estar llena de detalles. Pero una boda cuidada no es necesariamente una boda llena. A veces, eliminar elementos es precisamente lo que permite que otros tengan más protagonismo.

  • Elegir menos cosas, pero elegirlas bien.
  • Dejar espacio.
  • Cuidar las proporciones.
  • Repetir determinados materiales.
  • Trabajar la iluminación.
  • Crear una atmósfera coherente.

Todo ello hace que una boda pueda sentirse sofisticada sin necesidad de resultar excesiva. Y, sobre todo, consigue algo que para mí es fundamental: que cuando entréis en el espacio sintáis que podría haber sido diseñado únicamente para vosotros.

Y aquí es donde empieza realmente el diseño

Cuando trabajo con una pareja, no me interesa empezar preguntando qué flores quieren. Primero quiero conocerles. Saber cómo imaginan ese día, qué les importa, qué quieren evitar y qué recuerdos quieren llevarse de él.

A partir de ahí podemos empezar a construir. No se trata de imponer un estilo. Se trata de encontrar el vuestro y darle forma. Porque una boda personalizada no tiene por qué ser extravagante, ni seguir una tendencia concreta, ni tener cientos de detalles. Tiene que tener algo mucho más difícil de conseguir: sentido.

Y cuando cada decisión está conectada con vosotros, el resultado deja de ser simplemente una boda bonita. Se convierte en vuestra boda.

¿Y si todavía no sabéis cuál es vuestro estilo?

No pasa nada. De hecho, es probablemente el mejor momento para empezar a trabajar en él. No necesitáis llegar con todas las respuestas. Parte de mi trabajo consiste precisamente en ayudaros a descubrir qué os representa, transformar todas esas ideas que tenéis en la cabeza y convertirlas en un concepto coherente, elegante y posible. Porque organizar una boda no debería consistir en intentar encajar todas las ideas que os gustan. Debería consistir en descubrir cuáles merecen formar parte de vuestra historia.

Si queréis empezar a dar forma a una boda pensada realmente para vosotros, podemos hablar.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.